LA REPUBLICA:
PROPIEDAD PUBLICA O MUNICIPAL
Principal / Por Antonio Zapata

La Municipalidad de Jesús María ha iniciado una obra ilegal e increíble. Ha decidido construir un complejo social para el adulto mayor, las mujeres y los niños en medio de la pista que rodea al Campo de Marte. El alcalde Enrique Oscropoma está equivocado y piensa que puede usar las avenidas para construir obras municipales. Tiene afán de justificar su puesto y ha pensado que lo mejor es disponer de las áreas libres del distrito. La obra del Campo de Marte no es la única; además se encuentran otras semejantes, como por ejemplo, una feria artesanal que se instala frente al Hospital del Empleado, que de transitoria ha pasado a permanente. Pero, la obra del Campo de Marte rebasa completamente la mínima racionalidad.
El área comprendida es una calle y se halla en un espacio pequeño, donde confluyen calles que corren en sentido diverso. Se trata de una pequeña cuchilla que permite ventilar la congestión y evitar accidentes. Pues bien, sobre ese complicado intercambio vial, la municipalidad ha decidido levantar una obra que perennice la gestión del alcalde actual. En todo el Campo de Marte no hay lugar más peligroso para el tránsito vehicular y peatonal. Y justo ahí, el municipio quiere multiplicar la vulnerabilidad construyendo un centro comunal. Es un absurdo y además se procede en forma prepotente.
nota de sanfelipenosevende: en estos videos se puede ver claramente la magnitud del problema de tránsito en el área donde se pretende construir el complejo social del alcalde de Jesús María Enrique Ocrospoma. Si esto es así ANTES DE LA CONSTRUCCIÓN imagínese lo que sería de estar construida la obra. Este problema vehicular no se soluciona con algunas señales y un par de gibas. Mucha atención (y oído) a los videos.
La alcaldía promovió una reunión con los vecinos y en ella, de buenas maneras, se le solicitó que entregue el expediente técnico de la obra antes de iniciarla. Lo peor es que consintió en hacerlo y luego incumplió sus compromisos. Inmediatamente procedió a entregar la buena pro a una compañía sospechosa, por tener su inscripción en otra región y disponer de un capital social mínimo. (ver documentos de esta compañía)
Paralelamente, personal municipal cercó la zona en disputa y trabajando aceleradamente rompió la pista. Todas estas labores preparatorias no las ha realizado el contratista, sino personal municipal, violando las normas y malversando fondos públicos.

Por otro lado, en el plan metropolitano de zonificación el área en cuestión aparece como propiedad pública y no municipal. El ayuntamiento es propietario de ciertos locales y puede hacer uso de ellos. Entre otros espacios, Jesús María dispone del enorme jardín del palacio municipal, que podría recortar, si tanto le preocupan infantes y ancianos del distrito y edificarles un centro comunal. Pero, la propiedad pública es de todos y para siempre. Los alcaldes no pueden realizar obras ahí, por más justificadas y necesarias que sean. Debe buscar un lugar adecuado en los espacios de propiedad municipal, pero no puede invadir parques ni avenidas.

Asimismo, existe una ley, la 16979, promulgada el 20 abril de 1968, que declara intangible el Campo de Marte y su área pública circundante. Es obvio, es un lugar emblemático de Lima, donde se realizan los desfiles de Fiestas Patrias. La próxima parada militar se topará con un albergue de niños y ancianos y ellos se encontrarán en medio de los tanques. Así, la obra del alcalde Ocrospoma viola la lógica y paralelamente arrasa con una serie de normas.
Por ese motivo, el viernes 12 un grupo de vecinos salió a protestar y desmontó el cerco municipal. A los minutos llegó la Guardia de Asalto y decenas de policías municipales con parafernalia de enfrentamiento. Desde entonces, han rodeado la pista del Campo de Marte. Si pasea hoy por el lugar se encontrará con un carro rompemanifestaciones y una patrulla de municipales protegidos con escudos. ¿De quiénes se están cuidando? De los vecinos de Jesús María.

El conflicto pequeño y menudo del Campo de Marte es una alegoría del Perú actual. Empieza por una autoridad que considera estatal una propiedad pública. Luego, convoca a la gente y la mece. A continuación, inicia prepotentemente obras, despreciando el complejo marco legal que rodea los derechos colectivos. Finalmente, se suceden hechos violentos y se rodea de una fuerza impresionante para imponer su arbitrariedad.

Este tipo de hechos son consuetudinarios en el Perú. Quien ejerce la autoridad adopta el camino que gusta, sin considerar la opinión del interesado. Por ello, la gente se está volviendo anarquista en los hechos. Pocos respetan al Estado y a sus representantes, pues sucede que a menudo defienden lo indefendible.
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